miércoles 16 de marzo de 2011

LA PERSONA DE JOSÉ

Pbro. Juan Bernardo Vargas Sierra, Capellán

Es el hombre de Fe, custodio de María y de Jesús, al cual educa en Nazaret y le prepara para su ministerio mediante el ejemplo de una vida Santa sumisa al actuar de Dios. Por eso, es llamado el hombre fiel y cumplidor de los deseos de Dios.

El hombre justo, humilde y sencillo, cumplidor del deber y celoso de la ley de Dios; que cuida de su proceder, como padre, esposo y trabajados incansable, velando siempre por vivir dignamente como hijo de Dios salvaguardando los valores, virtudes y preceptos del Señor los cuales enseña a su hijo con su propio actuar.

San José es el protector de los padres de familia que cuidan de los valores y virtudes cristianas fortaleciendo la unidad familiar y conyugal.

San José cuida de la Sagrada familia; por eso, aquel que había decidido repudiar a su mujer en secreto por que estaba en cinta y habiendo recibido un anuncio del Ángel, asume la paternidad de Jesús con todas sus consecuencias y se lleva a María consigo siguiendo el querer de lo alto y por eso, ante el edicto del emperador Romano va con su mujer a Belén, a pesar de su estado, y allí nace Jesús, pero luego habiendo recibido en sueños un anuncio del Ángel decide huir a Egipto, con su familia por miedo a la ira de Herodes que quiere matar al niño, de desde allí regresa con María y Jesús y se establecen en Nazaret sufriendo necesidades pero llenos de amor y de calor de hogar por que José cuida hasta de los más pequeños detalles para que no le falte nada al niño ni a su madre.

San José: el hombre humilde y sencillo que prodiga amores al niño y a su madre, es modelo de padre y esposo que se ve reflejado en el amor de su hijo y de su esposa. Y por eso, vela por el bienestar de ellos sin titubear a la hora de tener que decidir por el bienestar de su familia saliendo en búsqueda de un futuro para sus seres queridos dejándolo todo atrás y volviendo a empezar de nuevo confiando en la misericordia divina que no abandona a los que confían plenamente en Él.

Hombre sin tacha, en quien no se encuentra la maldad ni la pereza, el trabajador modelo por excelencia que labora con diligencia y felicidad día a día con el fin de tener la labor cumplida y así colaborar con el bienestar de sus hermanos y conciudadanos.

Aprendamos de San José y cuidemos nuestro proceder para vivir el verdadero proyecto de Dios que conduce a la Santidad plena.

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